Sus monumentos

Desde el punto de vista artístico ofrece San Fernando un interés peculiar

Su rápido crecimiento en el siglo XVIII hace que las construcciones más importantes provengan precisamente de este tiempo. La arquitectura de sus casas, de extraordinaria gracia, se basa en la interpretación popular del barroco, adornadas con yeresías de clara inspiración mudéjar; ello hace de su calle Real y sus aldeaños una constancia viva y bella del buen hacer de los maestros alarifes del momento.

Ya se han comentado muchos hallazgos de interés arqueológico realizados en la zona. Encontramos el famoso puente de Zuazo, construido sobre restos del acueducto romano fundamentalmente, en el siglo XVI y que, al margen de su transcendencia histórica, es un bello exponente de la ingeniería de la época.

El Castillo de San Roumualdo, cuya construcción data de principios del siglo XVI, se conserva magníficamente y es una curiosa manifestación del arte mudéjar con una peculiar distribución que quizás se debe a construcciones anteriores que le sirvieran de asiento.

Iglesia Mayor

La construcción del templo se inició en 1756 y su estilo es neoclásico con la portada de carácter barroco. Tradicionalmente, el diseño de los planos se atribuyen a Alejandro Perdía y su finalización a un ingeniero francés. La iglesia de San Pedro y San Pablo, como también se le conoce, posee tres naves, la central de doble anchura, compartimentada en cinco tramos, más crucero y presbiterio. La cripta se conoce popularmente como "la cueva".

A su valor artístico hay que añadir el histórico, pues en este templo en septiembre de 1810 se realizaron los juramentos de los diputados de las primeras Cortes Constituyentes de España.

Real Teatro de las Cortes

Cuando D. Diego Duarte, allá por el año 1789, solicita del Cabildo isleño autorización para levantar un nuevo teatro en el mismo lugar que ocupaba el anterior Coliseo de Comedias que se encontraba en estado de ruina, no imaginaba la magnitud histórica que el destino deparaba al edificio que proyectaba construir.

En efecto, el Teatro Cómico, como se llamó desde su inauguración el 1° de Abril de 1804, Domingo de Pascua de Resurrección, se habría de convertir gracias al devenir de los acontecimientos en cuna de la libertad, pues mientras afuera se luchaba por reconquistar la libertad robada por el ejército Imperial napoleónico, dentro de él se luchó por las libertades que la sociedad demandaba de acuerdo con los nuevos principios del derecho político nacidos en la anterior centuria. Las circunstancias quisieron que fuera éste el escenario del cambio, por otra parte irreversible, del antiguo Régimen por otro liberal y moderno que de forma imparable penetró en toda Europa y, a la larga, en el mundo. En la Isla de León, en el mismo escenario, en el mismo teatro, tan magistralmente restaurado, en que hoy nos encontramos fue el lugar en donde se instalaron e inauguraron las Cortes que, por un lamentable error historiográfico, se llaman de Cádiz.

Éste fue lugar elegido para celebrar sus sesiones la recién instaurada Asamblea Legislativa. Nombrado como aposentador de Cortes el teniente general D. Pedro González de Llamas, éste encargó los trabajos de adecentamiento y adecuación de dicho coliseo al ingeniero de Marina D. Antonio Prat, quien adaptó dicho coliseo a las necesidades que requería la ocasión. Quedó finalmente un patio de forma elíptica presidido por un retrato del rey Fernando VII y en el centro una mesa, que se conserva en nuestro Ayuntamiento, destinada al Presidente y Secretarios. Los diputados se sentaron en dos hileras de asientos al pie de los palcos, mientras éstos se destinaron al cuerpo diplomático y autoridades; los pisos altos se destinaron para el público en general.

En la mañana del 24 de Septiembre de 1810 se juntaron en las Casas Consistoriales la Regencia y los diputados presentes quienes pasaron en procesión a la Iglesia Mayor donde, después de celebrada la misa del Espíritu Santo, se prestó juramento según la fórmula acordada. Concluídos los actos religiosos se trasladaron todos al salón de Cortes, siendo vitoreados a su paso por todo el vecindario y gentes venidas de Cádiz y otros lugares. Las baterías de la línea de defensa dispararon salvas de solemnidad, no faltando siquiera los cañonazos de los franceses, quienes sin pretenderlo se sumaron a tan glorioso acto.

Hoy, 10 de Marzo de 1999, podemos todos hacer nuestras las palabras que al despedirse las Cortes de la Isla para su traslado a Cádiz, pronunció el diputado por Valencia D. Joaquín Lorenzo de Villanueva: ¿Que se eternice con una digna memoria este dichoso recinto, donde por primera vez se ha congregado el pueblo español a alzar los cimientos de su verdadera grandeza y prosperidad. No se arruine ni se desmorone, Señor, este edificio que ha levantado a tanta gloria esta Monarquía, ni menos decaiga su dignidad (...) el que ha llegado a ser templo de la patria?.

Deseamos todos que, cuando dentro de pocos años, en el 2010, se celebre el 2º centenario de tan faustos acontecimientos, estos festejos sean, como los de hoy, en este sitio, presididos como hoy por la más alta dignidad del Estado y disfrutando de la paz y prosperidad que el pueblo español tan trabajosamente se ha labrado. Que la historia de este teatro se enriquezca con actos como el de hoy para que los historiadores de mañana puedan contar con el legítimo y sincero orgullo que hoy, como entonces, nos invade a todos los isleños.

Ayuntamiento

La Casa consistorial o ayuntamiento de San Fernando (San Fernando, Cádiz, España) es un edificio de estilo neoclásico y realizado con piedra ostionera, situado el la Plaza del Rey (Calle Real), que está considerado como la casa consistorial más grande de Andalucía, superando incluso a la casa consistorial de la capital andaluza, y el tercero de España.

En el edificio del Ayuntamiento de San Fernando, desde una perspectiva histórica, hay que destacar la época de prosperidad que vive la ciudad a raíz de la instalación del Arsenal de la Carraca en los terrenos de la Isla de León, actual San Fernando, y el incremento que iba tomando la población atraída por la industria naval. Por ello se plantea la construcción de un edificio municipal que acogiera al cuerpo consistorial, siendo el Ayuntamiento una de las primeras construcciones ligadas directamente a la creación de San Fernando como ciudad y el edificio más representativo del período neoclásico en la bahía gaditana.

Exteriormente, el edificio está construido en piedra. Ésta procede principalmente de las propias canteras de la ciudad, así como de Rota y Chiclana. También fue utilizada en su primitiva fábrica piedra «Mortelilla» y losas de Suecia. La fachada principal se estructura con un alzado de tres plantas, sobre podium y un entresuelo situado entre la planta baja y la primera. El podium presenta almohadillado neoclásico terminado con antepecho de balaustres. A este basamento se adosa una doble escalinata de forma semicircular que le da monumentalidad al edificio. El alzado del primer piso y entresuelo presenta el paramento almohadillado. En la zona central de la fachada se abren cinco vanos de medio punto, con ménsulas en las claves, que dan acceso al atrio de la planta baja. Los vanos están flanqueados por pilares y pilastras adosadas, almohadilladas, decoradas con ménsulas y rematadas con cabezas de leones talladas «in situ». A ambos lados se abren tres ventanas coronadas con cornisa recta y pequeños rectángulos, a su vez enmarcados por otros amplios vanos adintelados y ciegos. El segundo y tercer piso se componen de once vanos en cada planta, dispuestos en eje. Son adintelados y están coronados, en el segundo piso, con frontones curvos. Estos vanos están cubiertos con antepecho de balaustres de piedra, los cuales sobresalen en los cinco vanos de la zona central, a modo de un amplio balcón volado que descansa en las ménsulas del primer cuerpo. El conjunto se encuentra flanqueado por pilastras adosadas de orden corintio. El último cuerpo se remata con amplia cornisa y un cuerpo central que eleva la altura del edificio, compuesto de rectángulos decorados con guirnaldas y un reloj central rematado con el escudo de la ciudad entre las figuras de la Fama y la Abundancia. Corona la fachada un pretil realizado con pilares y balaustres. La fachada posterior repite prácticamente el mismo esquema que la principal. Consta de tres cuerpos y un entresuelo. En cada planta se abren vanos adintelados y dispuestos en eje. La zona central del primer cuerpo se realiza con tres puertas de acceso enmarcadas por anchas molduras y, sobre los dinteles, arcos de medio punto cubiertos de reja. En los pisos segundo y tercero, los vanos se abren sobre el paramento rehundido y están flanqueados por amplias molduras lisas. La zona central del segundo cuerpo presenta un balcón corrido con antepecho de balaustres.

Castillo de San Roumualdo

Poco se sabe sobre la construcción del castillo de San Romualdo y sobre los hechos que lo motivaron, no se ha podido determinar aún una causa histórica para su disposición ni para su dedicación a San Romualdo, pero los estudios que se han hecho de este edificio le atribuyen una fecha anterior a 1328, y lo consideran obra de albañiles musulmanes que no emigraron tras la reconquista, lo que sería una manisfestación más del fenómeno mudéjar.

Su estructura arquitectónica es única en España, ya que responde al tipo de los ribat islámicos, es decir, a una mezcla de convento y fortaleza, destinada a residencia de cuerpos militares, semejantes en cierto modo a nuestras órdenes militares. Es de origen islámico, aprendido en modelos romanos, el trazado rectangular con torres destacadas en las esquinas, pero corresponde exclusivamente a la tradición árabe la disposición de celdas con entradas independientes alrededor del patio, así como las formas constructivas de los arcos y bóvedas. No obstante queda sin explicar los fines de esta disposición tan singular, que no se corresponde con ningún hecho histórico conocido. En la costa gaditana existían otros ribat de época islámica bien conocidos, entre los que destacaba el de Rota, y puede pensarse en una copia cristiana desligada de su funcionalidad natural.

Cabe pensar también en la existencia de un edificio precristiano, que fuera remozado y habilitado durante la reconquista hasta adquirir su aspecto actual, sin cambiar la disposición previa. De cualquier modo, no se explica tampoco su dedicación a San Romualdo, ya que no hay constancia de la presencia de la orden benedictina en la región. Este santo fue fundador de eremitorios famosos, y no sería extraño que en una fecha desconocida entre los siglos XIII y XIV se asentara aquí una comunidad de vida ascética que adoptó el modelo islámico para su convento y lo dedicó a este santo.

Parece que ya existía un castillo junto al puente de Zuazo a comienzos del siglo XIV, que podría coincidir en su estructura general con el actual. En esta época el rey Juan II firma un documento en el que lo denomina la casa de la puente, y la cede a la familia Zuazo.

La actividad de los Zuazo debió significar un desarrollo nuevo de la isla, basado en una estructura administrativa distinta. Se trataba de una propiedad señorial, en la que si continuaba existiendo un poblado adscrito, éste no tenía el concejo ni las atribuciones del siglo anterior. Fueron tres los miembros de la familia Zuazo que poseyeron la isla durante el siglo XV, Juan Sánchez Zuazo (1408-1435), Pedro de Zuazo (1435-1475) y Juan de Zuazo (1475-1492). En el documento de concesión del castillo a Juan Sánchez Zuazo (1408) se hace mención expresa de la necesidad de repararlo. Pedro de Zuazo fue quien con mayor impulso, promovió el desarrollo de su señorío. Con el último de los Zuazo, se llega a un entendimiento en el que se combinan motivos familiares y políticos para permutar el señorío isleño por otros territorios en favor de la familia Ponce de León, que había pasado en 1466 a dominar la ciudad de Cádiz.

En el siglo XVI, en los ataques ingleses a Cádiz, el pirata Drake, fue rechazado en 1587 en el puente de Zuazo, pero en el gran asalto de 1596, el puente estaba cortado por su arco central y los ingleses asediaron el castillo de San Romualdo, que a pesar de sus pocas defensas, pudo evitar su ocupación durante trece días. Frente al fracaso de las tropas que estaban en Cádiz, cuya inoperancia facilitó el saqueo inglés sin apenas oposición, se destacó en esta ocasión la valiente defensa del capitán Martín de Echaide en San Romualdo, a quien se honró por su actuación mientras que se procesaba a los responsables del fracaso gaditano. En el nuevo intento de saqueo por los ingleses en 1625, las fortificaciones eran entonces mucho mejores y habían llegado tropas suficientes para la defensa. En el puente Zuazo y en el castillo, se hicieron fuertes los hombres mandados por el corregidor de Jerez, don Luis de Portocarrero, y por el Marqués de Copranis. Los ingleses tuvieron que abandonar el campo sin mayores victorias.

Durante los siglos siguientes a la construcción del castillo se añadieron baterías que protegían la cabecera del puente Zuazo. Tal es el caso de las llamadas de San Pedro y San Pablo cuyos restos aún perviven asentados en las marismas que dominan la entrada al puente, pero con una posición hoy desvirtuada por los nuevos trazados viarios que se han ejecutado.

Ermita de los santos Mártires

La Ermita del Cerro de los Mártires es una pequeña capilla situada en San Fernando (Cádiz), en el Cerro de los Mártires, la mayor altura de la ciudad, y que está cerca de Gallineras. Rinde culto en honor de los patrones de Cádiz y copatrones de San Fernando, San Servando y San Germán, que fueron decapitados, según la leyenda, cerca de este lugar.

En el año 1889 se construyó una ermita en el lugar de ejecución de los mártires, a 50 metros de la actual capilla, que fue demolida en 1942. Las obras de construcción de la ermita actual se iniciaron en 1943, en los terrenos del Pago Sopranis y del Pago La Marquina. En el año 1945 se inauguró la ermita, que fue bendecida el 23 de octubre de ese mismo año. Desde entonces cada 23 de octubre se celebra una romería en honor a los dos mártires. En la actual ermita está enterrada la primera piedra de la vieja ermita.

Iglesia del Carmen

La promesa de fundar un Convento de Carmelitas Descalzos realizada por D. Juan de Isla a su confesor, sería el primer paso para la implantación de esta orden en la Real Isla de León. La actual iglesia del Carmen tiene planta de cruz latina con tres naves. La central se compartimenta en cinco tramos por medio de pilares a los que se adosan pilastras toscanas. Al crucero se abren tribunas. El coro, que se sitúa en alto, a los pies de la iglesia, ocupa los dos últimos tramos. en la nave del evangelio, a la altura del crucero se encuentra una capilla de planta poligonal ocupada en la actualidad por la Hermandad de Ntra. Sra. del Carmen y que antiguamente fue la capilla del Sagrario. La cubierta de la iglesia se realiza mediante bóveda de cañón con lunetos, dividida por arcos fajones en la nave central y bóvedas de aristas en las naves laterales. En el crucero se sitúa una bóveda semiesférica sobre pechinas.

La fachada se compone de dos cuerpos. El inferior ocupa la mayor parte, mientras que el superior está formado por la espadaña -casi torre de campanas-, y el frontón triangular que remata el conjunto. Verticalmente el cuerpo bajo se divide en tres calles, la central de doble anchura que los laterales. En estas últimas se abren ventanas rematadas con frontón casi semicircular adornados con pináculos. En la zona central se abre puerta de ingreso, fechada en el primer cuarto del siglo XVIII. La zona baja se realiza mediante un arco de medio punto flanqueado por pilastras sobre las que corre un entablamento rematado con frontón triangular partido, cuyos vértices ornan pináculos. El centro de esta composición lo ocupa la hornacina central que alberga la imagen de Ntra. Sra. del Carmen, realizada en mármol por Cayetano de Acosta a mediados del s. XVIII. El retablo mayor iniciado según las trazas del maestro ensamblador Pedro del Valle, cambió varias veces su planta

Observatorio astronómico

El Real Observatorio de la Armada se eleva sobre el cerro de Torre Alta, visible desde toda la Bahía de Cádiz.

El edificio constituye un bello ejemplo de arquitectura neoclásica, de gran simplicidad y pureza de líneas. Su sobria austera fachada se basa en el ideal de la arquitectura grecorromana, no hay ningún elemento superfluo, todo es orden y claridad. El trazado de su planta de 1791 se debe a Gaspar de Molina y Zaldivar, Marqués de Ureña. La primera piedra se colocó el 3 de Octubre de 1793, y entró en funcionamiento en 1797, no un año después como afirma la bibliografía en general.

Sus antecedentes se hallan en el Real observatorio de Cádiz fundado por Don Jorge Juan en 1753. El insigne marino y científico Jorge Juan, Capitán de la Compañía de Guardias Marinas desde 1751, propuso al Marqués de la Ensenada la idea de instalar un observatorio en el Castillo de la Villa (castillo del Pópulo), sede de la Academia de Guardias Marinas, a una altura superior a la de los edificios de la ciudad. Con ello se pretendía que los futuros oficiales de la Marina aprendiesen y dominasen una ciencia tan necesaria para la navegación como era entonces la astronomía. El "Real Observatorio de Cádiz", se crea como una dependencia anexa a la Academia de Guardias Marinas. A partir de entonces, el nuevo observatorio, el más meridional de Europa, fue ganándose un merecido prestigio en el contexto astronómico europeo, gracias a los importantes trabajos desarrollados por personajes como Luis Godin o Vicente Tofiño y al apoyo técnico y científico prestado a las expediciones ilustradas del último tercio del siglo XVIII.

Debido a las deficiencias del Observatorio gaditano, al traslado del Departamento marítimo a la Real isla de León y a la creación de la nueva Población de San Carlos, se acordó edificar un nuevo observatorio en esta población pero la necesidad de un lugar elevado hizo que finalmente se construyera en el cerro de Torre Alta.

Una vez realizada la elección del terreno, don Vicente Tofiño de San Miguel y el Marqués de Ureña se dispusieron a realizar sus primeras trazas pero debido a las diferencias entre ambos se decidió que cada uno presentara su propio proyecto. El proyecto de Tofiño era el de un edificio de planta rectangular rodeado por galerías en todos sus frentes dentro de una nueva visión racionalista de adecuar perfectamente el edificio a la finalidad destinada. Pero el proyecto que acabó siendo elegido fue el del Marqués de Ureña que presentaba una planta cruciforme siguiendo a la del Observatorio de Oxford, lo que corrobora la opinión de Bonet Correa sobre la influencia inglesa en la obra de este arquitecto. Las razones alegadas para esta elección fueron que esta planta poseía más divisiones, mayor luminosidad en las oficinas y por la elegancia arquitectónica del edificio.

De esta planta original en forma de cruz poco queda en la actualidad ya que en ella se llevaron a cabo importantes modificaciones y reformas, como las que realizó el propio Marqués de Ureña una vez que el edificio estaba terminado en 1798. Después vinieron las reformas proyectadas por los arquitectos Torcuato José Benjumeda ó Jose Antonio Laveaga. La última y la mayor de las transformaciones se realizó en 1857 modificándose su planta cruciforme en rectangular tal como es en la actualidad. Además del edificio, toda la zona ha sufrido reformas que han llevado a conseguir una magnífica imagen en contraste con el descuido anterior. Los jardines especialmente se hallan muy bien cuidados.

Panteón de Marinos Ilustres

El Panteón de Marinos Ilustres es un edificio de estilo neoclásico, construido en el siglo XVIII y que está ubicado dentro del recinto de la Población militar de San Carlos, en San Fernando (Cádiz), el que descasan los restos mortales de numerosos marinos españoles.

El un principio concebida como Iglesia de la Purísima Concepción, las obras de construcción comenzaron a finales del siglo XVIII por orden de Carlos III, y, por problemas económicos y políticos, no se finalizaron hasta mediados del siglo XX.

Del exterior destaca la sobria y monumental portada de estilo neoclásico y del interior el vestíbulo, de planta elíptica, y la iglesia, de tres naves y cúpula sobre el crucero. En los tramos laterales se sitúan los distintos mausoleos de los marinos.

Puente Zuazo

El Puente Zuazo (o Puente Suazo) es un puente situado en San Fernando (Cádiz), que une a dicha ciudad (situada en una isla) con Puerto Real y, por tanto, con el resto de la provincia de Cádiz, salvando el paso por el Caño de Sancti Petri. Este histórico puente a sido escenario de combates muy importantes para la historia de España, como el saqueo por parte de los ingleses o el sitio por parte de las tropas napoleónicas.

Construido el piedra ostionera, es sin duda el símbolo de la ciudad de San Fernando, como queda reflejado en el escudo de la localidad.

Protegen al puente una serie de baterías defensivas, situadas en su mayoría en el margen puertorrealeño del caño, junto al Polígono Industrial Tres Caminos.

También está situado junto al puente el Real Carenero, antigua fábrica de motonería, lanas y jarcias, almacenaje de aprovisionamiento, e instalación de carenas; y germen de la actual San Fernando.

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